El blog Docente

domingo, 9 de agosto de 2020

Guía Práctica de retoalimentación a distancia para Inicial, Primaria y Secundaria

 GUÍA PRÁCTICA DE RETROALIMENTACIÓN

La retroalimentación para una evaluación formativa es esencial para el aprendizaje de los y las estudiantes, por tal motivo, se ha creído conveniente capacitar de distintas formas a los y las docentes en evaluación formativa y retroalimentación. Desde el Ministerio de Educación, así como las distintas gerencias de educación de las regiones se han implementado cursos virtuales de capacitación para mejorar en el maestro habilidades y estrategias pedagógicas en el marco de la educación remota a distancia.

La Región de Pasco, desde su Dirección Regional de Educación, ha elaborado una guía práctica de retroalimentación, esta guía contiene ejemplos reales que el docente puede emplear para retroalimentar a sus estudiantes y así mejorar no solo en su práctica pedagógica, sino también mejorar y profundizar en los aprendizajes, de los y las estudiantes. Clic en el siguiente enlace para descargar la guía https://url2.cl/mp35k 

Concepto de retroalimentación desde un marco normativo

La retroalimentación consiste en devolver al estudiante información que describa sus logros o progresos en relación con los niveles esperados para cada competencia. Esta información le permite comparar lo que debió hacer y lo que intentó lograr con lo que efectivamente hizo. Además, debe basarse en criterios claros y compartidos, ofrecer modelos de trabajo o procedimientos para que el estudiante revise o corrija. Retroalimentar consiste en otorgarle un valor a lo realizado, y no en brindar elogios o criticas sin sustento que no orienten sus esfuerzos con claridad o que los puedan distraer de los propósitos centrales.

Para garantizar que cada uno de los estudiantes sigan aprendiendo, estos deben recibir del docente una retroalimentación adecuada y oportuna. Ello implica que el docente –teniendo claridad sobre lo que se espera logre el estudiante y aquello que sabe hacer o ha aprendido– establezca en forma escalonada y gradual los próximos pasos y dialogue con él sobre sus avances, dificultades y aquello qué podría hacer para mejorar sus producciones y actuaciones.

La retroalimentación brindada por el docente puede darse de manera formal o informal, oral o escrita, individual o grupal y se puede realizar utilizando diferentes instrumentos. En todos los casos, es indispensable que se dé en el momento oportuno, que considere las características de los estudiantes y que sea clara para cada uno de ellos.

En este proceso, el docente debe extraer conclusiones para mejorar sus propios procesos de enseñanza (orientados a una mejor colaboración con el estudiante en el proceso de selección, combinación y uso de los recursos adecuados en un contexto definido). Es decir, evalúa la efectividad de sus estrategias de enseñanza y las ajusta para atender mejor y de forma diferenciada las necesidades de aprendizaje según las características de sus estudiantes.

La retroalimentación debe darse también entre estudiantes e incluso un estudiante puede retroalimentar su propio trabajo a partir de criterios claros.

En conclusión, para garantizar que los estudiantes sigan aprendiendo, la retroalimentación es indispensable.

La retroalimentación permite a los docentes prestar más atención a los procedimientos que emplean los estudiantes para ejecutar una tarea, las dificultades y avances que presentan. Con esta información pueden ajustar sus estrategias de enseñanza para satisfacer las necesidades identificadas en los estudiantes y diseñar nuevas situaciones significativas, replantear sus estrategias, corregir su metodología, replantear la manera de relacionarse con sus estudiantes, saber qué debe enfatizar y cómo, entre otros, de modo que permita acortar la brecha entre el nivel actual del estudiante y el nivel esperado.

Por ello, se deben considerar las siguientes actividades:

  • Atender las necesidades de aprendizaje identificadas.
  • Brindar oportunidades diferenciadas a los estudiantes.
  • Desarrollar la capacidad de autoevaluar el propio desempeño.